Izquierda: mi calle, derecha: la estación de Villa Bosch... así se han visto cada mañana desde hace unos cuantos días. La mala noticia es que por más días la imagen se repetirá y la cuestión es que no es sólo una imagen, es algo que respiramos y degustamos también... creo que salvo oirlo o tocarlo, el Humo Azul invade cada rincón de nuestras vidas, lo percibimos en todo momento y lugar...
¿Es un boicot del campo? ¿Es un accidente? Ahhh... grandes preguntas y otra vez la respuesta es que estamos juntando trozos de platos rotos... nuestros platos rotos... porque arden ojos y gargantas, porque tenemos las casas cerradas desde hace una semana, porque todos los ambientes tienen olor a quemado que se ha filtrado por cada mínima hendija que ha encontrado. Y los dedos acusadores apuntan a uno y otro lado... pero mientras tanto... sin más respuestas que esperar... ¡¡¡Que llueva!!! También podríamos esperar que cambie el viento... pero si ese es el caso, sería desear que otros se jodan y nosotros mirarlo por TV. Acá la cosa es que esperar la lluvia no tiene lógica... ¿dependemos entonces de los caprichos del clima? ¿Se provoca semejante locura y luego la solución es esperar que el clima lo solucione? Porque esto sucede siempre, digo, la quema de pastizales, pero ¡¡¡no se prenden fuego todos los campos juntos!!! Prueba es que nunca tuvimos en Buenos Aires semejante problema... ¿y justo sucede ahora?

Aquí a la derecha una imagen satelital de los focos de incendios: donde hay mayor concentración de nube, inmediatamente debajo de los puntitos rojos (los incendios), allí está Buenos Aires y alrededores. (Foto de Secretaría de Ambiente de la Nación)
Y para rematar las imágenes, esta foto que acabo de tomar desde mi patio: el sol bajando y con una coloración... diferente ¿humo? si ¿nubes? también... pero no de lluvia, por cierto.


